
Escrito por José Luis Flores
Las graduaciones están siempre plagadas de emociones mezcladas, algunos lloran, otros sonríen nerviosos, todos alegres, todos melancólicos, los unos más, los otros menos. Pero por más que nos preparemos, el despedir una época tan importante nunca resulta fácil de hacer.
Hemos viajado muchos años juntos, y siempre estaremos uno dentro del otro, porque las personas no pasan, se quedan, dejando cicatrices en la memoria, en el corazón, bellas marcas de quienes somos ahora y preparan para ver lo que seremos mañana.
Pero estos chicos maravilla no son sólo futuro, son presente, sus talentos ya están cambiando el mundo, y ciertamente ya han cambiado el mundo de los profesores, auxiliares y directivos que los conocen.
Esta graduación nos trajo música, nos trajo poesía, danza, trapecio, pero también nos trajo una dosis de humanidad tal que nos recorrerá la espina toda la vida, siendo parte para siempre de nuestra historia; y hablando de esa historia, espero que ustedes, compañeros, estudiantes, camaradas y amigos, siempre porten un pedazo del Colegio Altamira con ustedes: vean el Flicker por la primera tirada de fotos, muchas más, y mejores están en camino.


























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