Con el objetivo de promover los vínculos entre los cursos del nivel, en los segundos medios surgió la idea de aventurarse hacia la Quebrada de Macul en sus jornadas de desarrollo del 17 y 24 de abril.
Así, con la idea de generar acciones que les permitieran reconocerse desde sus similitudes como grupo y así afianzar sus relaciones, sus profesores jefe Guibeth Morelo, Marcelo Reyes, Pedro Quezada y Roberto Albornoz decidieron subir el cerro. Sólo había un pequeño detalle: Juan Pablo Jerez del II°A no podría ascender, sus severas dificultades motrices no lo permitirían.
Sin embargo, como un hambriento piensa más que mil letrados y Juan Pablo también tenía que llegar la Cascada con sus compañeros, los profesores Pedro Quezada y Roberto Albornoz diseñaron la máquina perfecta para la misión: El Monociclo Cerrero.
Con la ayuda del tío Renato y de don
Bolívar,
a quienes no nos cansamos de agradecer y felicitar, el diseño se concretizó y logramos construir el carro de una rueda con dos tiradores que fue
capaz de llegar hasta la cascada y que sabemos nos podrá llevar al
infinito y
más allá.
Si subió uno, ¿por qué no podrían hacerlo todos?
Queremos que la experiencia de Juan Pablo, que sabemos fue como un leve deslizarse de remos en el agua - o sea pura alegría y dicha- se replique para todos nuestros estudiantes con dificultades motrices también la tengan.
Queremos que al próximo cerro, el de finales de mayo, que será el cerro El Roble en Til Til, sea conquistado por todos nuestros estudiantes. Pensamos en Juan Pablo, en Francisco, en Pedro, en Rodrigo y en Simón para esta salida. Pero los cinco no nos caben en nuestro primer Monociclo Cerrero.

Por esto, tenemos una segunda misión: construir cuatro carros más y para ello necesitamos la colaboración de la comunidad. El primer Monociclo Cerrero lo hicimos reciclando materiales que estaban en el Colegio, pero para los próximos nos faltan elementos fundamentales que sabemos, la comunidad nos puede proveer.
Se trata de cuatro horquillas con freno y sus respectivas ruedas aro 24. Hablamos de esa bicicleta arrumbada en el fondo del patio, esa que nadie está utilizando y que solo está ocupando espacio, aquella que siempre decimos que vamos a vender y que nunca lo hacemos. Tráenosla, regálale a esta comunidad la horquilla y la rueda, nosotros hacemos el resto. Cuando esté lista te invitamos y juntos, todos, los que tienen dificultades motrices y los que no, nos vamos a la punta del cerro.
Para ver más fotografías, pincha aquí.






















Francamente...
Ese es el espíritu que nos distingue! Un colegio libre de indiferencia!
Mis más profundas felicitaciones a los profesores, a los maestros que la hicieron y a los chiquillos que llegaron arriba con Juan Pablo.
¡Otro mundo es posible!