Por Luis Alberto Tamayo
¿Qué estamos leyendo
en kinder?
Cuando uno encuentra algo de verdad bello, de verdad significativo, emocionante, entonces hay que echar al vuelo las campanas para anunciar esa buena nueva. Eso pasa con la lectura del libro "Eva y su Tan" de la escritora chilena Andrea Maturana. Después de leerlo dan ganas de correr a la librería a comprar uno a dos o cien, para ir por el mundo regalándolos todo niña o niño, a toda mamá, papá o tía o abuelos que quieran compartir una experiencia delicada, llena de amor inteligencia. Humanidad. Esta historia, como todas las grandes historias, es una historia simple, sin estruendo, pero está hecha de oro, de lagrimas del sol, de azúcar de nieve de viento de chocolate. Un historia cercana, real, sin magos, sin trucos , sin trampas. Una magnífica historia bien contada.
Lo siento, "Eva y su Tan" no es literatura exclusiva para niños, es LITERATURA para cualquier edad, es el arte mayor de la palabra. La palabra respetada, cuidada con esmero y puesta al servicio de la belleza. Una historia que estimula la sensibilidad y nos cuida el alma para que podamos tener una mejor vida. Como El Principito, o El Gigante Egoísta o La Historia de la Gaviota y del Gato que le Enseño a Volar.
Esta historia está contada por una escritora de verdad, no de esos escritores que sólo escriben para niños porque creen que es más fácil; la historia no está llena de diminutivos ni rimitas fáciles. No, es una historia contada sin claudicaciones, sin licencias gratuitas por la poca experiencia y sentido crítico del lector. No, aquí al niño o niña se le respeta, se le trata como persona, como un igual que sólo le ha tocado nacer después que nosotros.

La oferta de literatura infantil está llena de libros que no aportan mucho, no aportan nada o son simplemente basura bien disfrazada. Andrea Maturana es una gran escritora que un día dio con esta historia y tuvo la necesidad ineludible de escribirla, gracias a eso nosotros, profesores, padres, podemos deleitarnos con ella y ofrecerla a nuestros niños como se ofrece un gran helado, un sabroso postre de fruta, una gran barra de chocolate.
"Eva y su Tan". Qué nombre tan poco comercial, dirán los mercaderes. Y ahí está la gracia, es un nombre misterioso; Eva, lo femenino por esencia, y su Tan ¿qué es eso?
Ahí está la primera advertencia, esta es una lectura que requiere de la participación activa del lector u oyente. Es una historia que no se deja atrapar de buenas a primeras porque lo realmente bueno cuesta.
Eva es una niña a la que un amigo de sus padres que vive en Alemania le regala un hipopótamo de felpa. Eva lo bautiza como Tan y le pone de apellido Chico. El nombre completo es entonces: Tan Chico. Hay aquí un chiste, un juego de palabras qué, otra vez, requiere de atención, de ingenio para apoderarse de él. Tan Chico es el juguete regalón de Eva. Ella va por el mundo de la mano de Tan Chico. Un día se le suelta, se distrae y lo pierde. Tan se queda olvidado en una micro. Ahí comienza la bella historia, la maravillosa historia de coordinaciones, pedidos de ayuda, creación de estrategias, amor a distancia, comprensión y solidaridad por el dolor de Eva.
Recuerdo el dolor de Muykuay, nuestra alumna de quinto básico, cuando perdió a "Burro", su burro que estaba siempre con ella y opinaba en la clase y organizaba eventos y la acompañaba siempre. Burro debe estar también con otra niña o niño, pero no olvida a Muykuay .
Eva y su Tan es una lectura diferente, una experiencia que no se olvida, un milagro bien narrado que merece compartirse.
Eva y su Tan.
Editorial Alfaguara.
Ilustraciones de Ronny Landau ( 40 Pág. aprox.)






















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