A propósito de Conducta de un gato
Por Luis Alberto Tamayo
Lograr que los niños y niñas lean, es una obsesión casi patológica para los profesores de lenguaje, entre los cuales me cuento. Año 2010, siglo XXI, estamos en el reino de lo audiovisual, en medio de la urgencia perpetua, la rapidez…todo lo sabemos apenas ocurre, o lo vamos viendo mientras sucede (noticia en desarrollo), pero falta espacio para la reflexión, para digerir, meditar, rumiar, macerar lo visto y oído. Entonces aparecen los libros que tienen la gracia de un caminar al unísono con nuestros pensamientos. Cada persona tiene su propia velocidad, ritmo, modo de lectura; una sincronía de movimiento del nervio óptico, con la armonía y cadencia de decodificar palabras, formar ideas, armar conceptos, descubrir ideas ocultas… aceptar el desafío de lo no dicho, sino apenas insinuado. ¡Y es nuestra voz la que resuena dentro nuestro!
Leer va unido a pensar, repensar, valorar, aquilatar, todo junto. Leer es una actividad vital, fundacional de nuestro ser, por eso para los niños es bueno leer acompañados de papá, mamá, abuelos, tíos…cualquier grande que los quiera. Así como aprendemos a caminar de la mano de otro, también necesitamos ir leyendo acompañados, por si no entendemos algo crucial, por si nos da miedo, por si nos maravillamos y queremos compartir lo descubierto.
En general desconfío de los autores que solo escriben para niños. Cuando un escritor de talento, dueño de su oficio escribe algo que pueda ser entendido y gozado por niños, generalmente hace algo bueno que puede ser entendido y gozado también por adultos. Un escritor de talento y oficio, es casi imposible que se despoje de ellos para componer algo ramplón, olvidable, vacío. “Margarita está linda la mar y el viento trae esencia sutil de azar”, escribió Rubén Darío y es un poema delicado, simple y bellísimo. El gran Rubén Darío no dejó se ser lo que era para poner su talento al alcance de Margarita. Tampoco Beethoven puede despojarse de su talento al componer “Para Elisa”, un divertimento delicado, sencillo, sin grandes exigencias para su ejecución en piano, pero con su talento.
“El lagarto está llorando la lagarta está llorando”, Federico García Lorca no baja su nivel porque escriba para niños. Eso es lo que necesitamos, tratar a los niños como lo que son, sujetos activos, sensibles, pensantes, criteriosos…en desarrollo…
“Conducta de un gato”, del escritor chileno, Premio Nacional de Literatura, José Miguel Varas es un relato para niños mirados de igual a igual, sin concesiones. Es un relato lleno de sutilezas, (claro y el personaje se llama sutil, pero es una ironía porque de sutil, nada), es un relato lleno de guiños y dobles significados. Debemos leerlo a los niños e ir conversándolo, aclarando vocabulario, comentando cosas cercanas al texto y cercanas a la vida de los niños.
El relato comienza así: “En opinión de don Gabriel Gamboa Gómez, se trata de un gato muy dado a su idea”. ¿Qué significará dado a su idea?, primera parada. Explicar, ejemplificar: era un gato que siempre quería hacer lo que él quería, era voluntarioso, porfiado, idea-fija…y entonces los niños solos descubrirán cuanto se parecen ellos a este gato.
Los otros personajes son choferes de taxis, comerciantes, dueñas de casa, gentes de un barrio antiguo de la ciudad de Santiago. Y don José Miguel se pone a pintar el barrio como un experto paisajista y luego nos muestra las almas de esos personajes. Todo el talento de un maestro de la crónica contando un cuento para entretener y nutrir a sus nietos. Eso es este libro.
Tiene magníficas ilustraciones y una trama potente. ¡Un gatito está en peligro!, alarma, un pequeño felino puede morir…y todos se movilizan para salvarlo… Pero ese gatito es Sutil, un gato de mala conducta. Un gato que se divierte creando falsas alarmas. Por eso se justifica tan bien ese tremendo garabato que le dedica un personaje, a ese gato. La máxima palabrota creada por el genio lingüístico de un pueblo, el pueblo chileno en este caso, dedicada con justeza a un gato mal criado. Un garabato dicho con rabia, con verdadera indignación producto del miedo por la suerte de esa criatura peluda.
José Miguel Varas nos regala este relato absolutamente chileno, para niños chilenos y del mundo, un regalo para los adultos que quieran acompañar a los niños a descubrir Santiago, descubrir las preocupaciones y sentimientos de sus habitantes, enterarse de las buenas intenciones de bomberos y policías, enterarse de los diferentes niveles de uso de nuestro lenguaje: culto, formal, familiar, vulgar…y enterarse de la reprobable conducta de un gato.
Conducta de un gato (Premio Consejo del Libro, 2007)
LOM ediciones / 27 páginas
Para ver las ilustraciones de Leonardo Ríos, pincha aquí.
























Un gato muy especial
Un muy buen libro, escrito en forma divertida, lo disfruté mucho al leerlo y también les gusto a dos de mis hijos. Un gato muy veleidoso.