Con este video, en el que varios niños y niñas del Colegio nos cuentan qué es lo que más y lo que menos les gusta hacer, comenzó el pasado jueves 5 de agosto una de las actividades para los IV°s medios que busca reflexionar en torno a los proyectos de vida, considerando que en poco tiempo nuestros estudiantes deberán tomar decisiones que influirán en su futuro.
Así, en varios encuentros, en que l@s altamiran@s se reúnen con miembros y amigos de la comunidad para compartir diversas experiencias, van pensando en sus propios caminos. Esta vez, los invitados fueron los ex alumnos Paula Klenner, Nicolás Soto y Monserrat Macuer, además del tío Alfonso Cruz.
Experiencias y Consejos
Paula salió el
2008 del Altamira, está en su segundo año de psicología y hace un voluntariado
en
La charla comienza y Paula es la primera en tomar la palabra. Enfatiza en la importancia de esta invitación, pues la obligó a reflexionar acerca de su paso por el colegio y la hizo recordar a un profesor que decía que las "experiencias no reflexionadas eran experiencias no vividas". Desde ahí, cuenta que ve hacia atrás y rememora esa etapa como un periodo corto e intenso, en que tenía ganas de ser grande y salir rápido al “mundo”. Ahora, señala, a pesar de haber sido bien crítica en su momento, ve su paso por el Altamira como un regalo y valora sobre todo las relaciones con profesores, amigos y las experiencias vividas en él.
Respecto a su salida de IV° medio, asegura que la decisión no es tan radical como uno piensa en ese momento; etapa que ella vivió con una angustia “exagerada”, que actualmente le parece chistosa. “La ventaja es que nosotros tenemos opciones e información”, indicó. Recomendó además "no tenerle miedo al fracaso porque te da la oportunidad de generar cambios reales".
Luego fue el turno del tío Alfonso, quien a sus 48 años, dice ser "un poco antiguo", pero recordar su etapa escolar como un periodo con ganas de avanzar rápidamente hacia lo laboral y a pesar de que cree no haberse equivocado, “ahora quisiera volver al colegio”. Contó que sus propósitos nunca fueron seguir estudiando, así que hizo la práctica y a trabajar. Con orgullo habla de que tiene dos hijos, de 21 y 25 años, con los que tiene una relación cercana y de confianza. Señala estar muy contento de trabajar en el colegio, a pesar de que antes no se lo hubiera imaginado, y muy feliz también por haber tenido la experiencia de trabajar junto a los estudiantes y Un Techo para Chile en el sur. Finalmente recomendó disfrutar todo lo que uno vive y escuchar a los demás, tanto a los adultos como a los pares.

Nicolás, por su
parte, no pensaba en un gran futuro cuando estaba en IV° medio, ya que no le
iba muy bien académicamente. Esto lo frustró por un tiempo, pero pudo superarlo,
gracias a que tuvo buenos amigos que lo apoyaron. Al recibir los resultados de
El altamirano enfatizó en que no hay una fórmula mágica para el éxito, pues depende de cada persona. Sin embargo, según lo que ha observado, dice que para él la receta para el fracaso tiene que ver con tres puntos: “hacerle demasiado caso a los papás, quienes generalmente proyectan en uno”; “tomar la carrera como un medio para algo y no como un fin” y finalmente, apurarse en la decisión.
Por último
habló Monserrat, quien contó que al salir de IV° medio habían grandes
expectativas puestas en ella porque siempre le fue bien en el colegio, sin
embargo, éstas no se cumplieron. De todas formas, entró a estudiar derecho a
Para terminar, aconsejó a nuestros estudiantes no preocuparse tanto, hacer algo que los llene y que cada uno sea sincero consigo mismo.
Lo que les ayudó del Altamira
En relación a la pregunta de lo que valoran de haber pasado por el Altamira, Monserrat destaca la importancia que se le da a la participación, lo que en Estados Unidos es muy valorado; el haber aprendido a hacer ensayos y la tolerancia, que en un país multicultural ha tenido que llevar a la práctica. "Uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que se va", recalca.
Para Nicolás los amigos fueron muy importantes porque fueron un grupo de contención a la hora de afrontar los primeros malos puntajes en la PSU. Respecto al Colegio, valora su particular forma de enseñar, el cariño, la preocupación y la tolerancia a la diversidad. "Cada uno a su manera podía ser un aporte", dice.

Por su parte, Paula usa la expresión de subirse a la escalera mecánica, como lo que nos suele suceder en una sociedad en que se ve como algo obvio e ideal ir al colegio, a la universida, trabajar y ojalá ganar mucha plata, sin reflexionar en el camino lo que relamente se quiere. En este sentido, subraya la gran oportunidad que significa que te digan que no te subas a la escalera mecánica. Además, destaca a los profesores, sus enseñanzas de vida y el compromiso que pone cada uno en sus alumnos. "Uno se va construyendo en el camino", termina.
Todos estuvieron de acuerdo en que si uno quiere, puede aprender muchas cosas; "traten de aprovechar", dijeron.
Finalmente, algunos estudiantes se acercaron personalmente a los invitados para hacerles otras preguntas.






















Felicidades...
Me parece muy bien hacer estas reflexiones... es importante estar a gusto con la labor que se ha elegido, ye que de todas formas estamos aportando a nuestra sociedad. Un gran saludo para nuestros alumnos, ex-alumnos y funcionarios del colegio.