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Artes Visuales Altamira

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La noche que tuve un monstruo encerrado en el armario

Enviado por Colegio Altamira el 11/11/2011 a las 11:50

lanochecap4BAJA.jpgPor Luis Alberto Tamayo

HABLEMOS DE LIBROS

La noche que tuve un monstruo encerrado en el armario

de Gabriel García de Oro, Editorial Edebé

Algunos escritores creen que escribir para niños es muy fácil, que basta con usar palabras dulzonas y hartos diminutivos. La regla parece ser: si no eres capaz de escribir para adultos, entonces prueba escribiendo para niños. Y a veces  escriben muchos libros, todos malos , y todos se venden. En general un buen escritor de literatura infantil lo es también para adultos. La calidad literaria se puede exhibir de diferentes maneras, se da en diferentes tonos, pero debe ser de calidad.

Los alumnos de tercero básico de nuestro colegio leyeron este año La noche que tuve un monstruo encerrado en mi armario, del joven escritor español (nació en 1977), Gabriel García de Oro. Fue un éxito con nuestros niños, lo leyeron y lo gozaron. Por lo general, que lean un libro entero es una gran conquista, pero que además se sientan atrapados por él, en ese caso, ya estamos hablando de magia. Veamos entonces, qué de bueno tiene este libro; suponiendo que tiene cosas buenas, pues también  hay libros malos, programas de televisión malos, películas horrorosas, que son un éxito de taquilla.         

lanochecap3BAJA.jpgAbrir un libro es siempre una aventura, que puede ser marcadora o intrascendente, pero aventura al fin, porque se desconoce el destino final. El niño va entonces configurando realidades en su mente a partir de palabras. Si abrimos el baúl que nos propone este libro nos encontramos con un buen castellano, un castellano culto: buen punto. Luego notamos que  está escrito en el idioma español que se habla en España, o sea, ocupa palabras que en Chile no se usan y damos entonces con la verdad de que se puede hablar en español culto de varias formas: un español argentino, con palabras de esas que usan Cortázar o Sábato, o un español culto mexicano o cubano, o venezolano; todos idiomas válidos y correctos.  El autor usa palabras como armario, lavabo, váter, pomo, etc.  Y se entiende.

Todos los seres humanos hemos sido niños que hemos  sentido y pensado como tales, pero a algunos con el paso del tiempo,  eso se les olvida, y hablan, piensan y/o sienten como adultos y no recuerdan  nada de cómo eran en la infancia. ( esto está clarísimo en “El Principito” de Antoine de Saint-Exupery).

En este caso, el autor ha encontrado en algún lugar de su cuerpo, cerebro, alma; esas experiencias, miedos, alegrías, formas de ser, de sentir y actuar que conformaron su infancia. Logra transformar su narrador en otro niño que nos conversa. Se da con los  niños un diálogo de iguales, desprovisto de los rangos de  autoridad que dan  los años  vividos. Conectarse  con el niño que fuimos es ya un logro, pero reconstruir horas vividas,  es  un acto de magia mayor.  He  ahí el principal acierto de este libro, la construcción de un narrador en primera persona absolutamente creíble.  

lanochecap2BAJA.jpgYa estamos andando entonces por una vereda de calidad literaria. La historia que nos cuenta es totalizadora, terminal: la muerte , el fin de todo nos asecha.  Las angustias de la infancia concentradas en esa esencia que es un monstruo nunca visto, un intangible que resume todos nuestros miedos. El personaje vence su miedo, actúa  y atrapa al monstruo; es decir, toma el control de  su vida como actuante, como activo y no como  espectador y aceptador pasivo.

El autor es un publicista exitoso. En las agencias de publicidad suelen refugiarse los talentos creativos con pocas habilidades para subsistir en otros medios. La historia está llena de detalles muy bien recreados, llena de guiños a la complicidad del lector.

El relato comienza así:  “ Lo que voy a contar parece una mentira, la verdad. Pero sé que tú entenderás perfectamente todo lo que me sucedió aquella noche: la noche que tuve un monstruo encerrado en el armario.”

De ahí para adelante, un relato vivo, arrollador. Ya no volveremos a mirar con la  misma expresión  las puertas de  nuestro clóset.

Las magnificas ilustraciones son de Purificación Hernández.

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La noche que tuve un monstruo encerrado en el armario, de Gabriel García de Oro. Editorial Edebé, colección Tucán, 109 páginas. 

 

 

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