Por Luis Alberto
Tamayo
HABLEMOS DE LIBROS
La noche que tuve un monstruo encerrado en el armario
de Gabriel García de Oro, Editorial Edebé
Algunos escritores creen que escribir para niños es muy fácil, que basta con usar palabras dulzonas y hartos diminutivos. La regla parece ser: si no eres capaz de escribir para adultos, entonces prueba escribiendo para niños. Y a veces escriben muchos libros, todos malos , y todos se venden. En general un buen escritor de literatura infantil lo es también para adultos. La calidad literaria se puede exhibir de diferentes maneras, se da en diferentes tonos, pero debe ser de calidad.
Los alumnos de tercero básico de nuestro colegio leyeron este año La noche que tuve un monstruo encerrado en mi armario, del joven escritor español (nació en 1977), Gabriel García de Oro. Fue un éxito con nuestros niños, lo leyeron y lo gozaron. Por lo general, que lean un libro entero es una gran conquista, pero que además se sientan atrapados por él, en ese caso, ya estamos hablando de magia. Veamos entonces, qué de bueno tiene este libro; suponiendo que tiene cosas buenas, pues también hay libros malos, programas de televisión malos, películas horrorosas, que son un éxito de taquilla.
Abrir un libro es
siempre una aventura, que puede ser marcadora o intrascendente, pero
aventura al fin, porque se desconoce el destino final. El niño va entonces configurando realidades en su mente a partir de palabras. Si abrimos el baúl que nos propone este libro nos encontramos con un buen castellano, un
castellano culto: buen punto. Luego notamos que
está escrito en el idioma español que se habla en España, o sea, ocupa
palabras que en Chile no se usan y damos entonces con la verdad de que se puede hablar en español culto de varias
formas: un español argentino, con
palabras de esas que usan Cortázar o
Sábato, o un español culto mexicano o cubano, o venezolano; todos idiomas
válidos y correctos. El autor usa
palabras como armario, lavabo, váter, pomo, etc. Y se entiende.
Todos los seres humanos hemos sido niños que hemos sentido y pensado como tales, pero a algunos con el paso del tiempo, eso se les olvida, y hablan, piensan y/o sienten como adultos y no recuerdan nada de cómo eran en la infancia. ( esto está clarísimo en “El Principito” de Antoine de Saint-Exupery).
En este caso, el autor ha encontrado en algún lugar de su cuerpo, cerebro, alma; esas experiencias, miedos, alegrías, formas de ser, de sentir y actuar que conformaron su infancia. Logra transformar su narrador en otro niño que nos conversa. Se da con los niños un diálogo de iguales, desprovisto de los rangos de autoridad que dan los años vividos. Conectarse con el niño que fuimos es ya un logro, pero reconstruir horas vividas, es un acto de magia mayor. He ahí el principal acierto de este libro, la construcción de un narrador en primera persona absolutamente creíble.
Ya estamos andando entonces por una vereda de calidad
literaria. La historia que nos cuenta es
totalizadora, terminal: la muerte , el
fin de todo nos asecha. Las
angustias de la infancia concentradas en
esa esencia que es un monstruo nunca
visto, un intangible que resume todos
nuestros miedos. El personaje vence su miedo, actúa y atrapa al monstruo; es
decir, toma el control de su vida como
actuante, como activo y no como espectador y aceptador pasivo.
El autor es un publicista exitoso. En las agencias de publicidad suelen refugiarse los talentos creativos con pocas habilidades para subsistir en otros medios. La historia está llena de detalles muy bien recreados, llena de guiños a la complicidad del lector.
El relato comienza así: “ Lo que voy a contar parece una mentira, la verdad. Pero sé que tú entenderás perfectamente todo lo que me sucedió aquella noche: la noche que tuve un monstruo encerrado en el armario.”
De ahí para adelante, un relato vivo, arrollador. Ya no volveremos a mirar con la misma expresión las puertas de nuestro clóset.
Las magnificas ilustraciones son de Purificación Hernández.
--------------------------------------------------------
La noche que tuve un monstruo encerrado en el armario, de Gabriel García de Oro. Editorial Edebé, colección Tucán, 109 páginas.



























Comentarios recientes
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas