Por Julio Lorca
Nadie pone en cuestión lo doloroso del proceso de cambio, ya sea físico o interno; pero cuando ese dolor podemos transmutarlo en aprendizaje mediante nuestra observación consciente, hecha con amor, respeto y cuidado, junto a quienes han sido nuestra compañía en este viaje, compartiendo las mismas penas y alegrías, las mismas dificultades y desafíos; ocurre esta maravilla de la transformación en nosotros y crecemos, elevándonos por encima de nuestro reciente pasado, con alas surgidas de nuestra propia humanidad.
(Leer más)
























Comentarios recientes
hace una semana
hace una semana
hace una semana