El pasado jueves 7 de enero, vivimos una interesante jornada junto a la bióloga Carmen Cordero, quien visitó el Altamira para compartir su mirada respecto al comportamiento humano -desde una perspectiva neurobiológica-, haciendo un puente entre educación y biología, al abrirnos una ventana para entender el aprendizaje desde lo biológico y corporal.
Dedicada hace más de veinte años al estudio del cuerpo y sus movimientos, Carmen es la creadora del Método de Integración Cognitivo Corporal (ICC), el que distingue las correlaciones que se establecen entre el cuerpo, el lenguaje y las emociones básicas (rabia, pena, alegría y miedo).
Según este modelo, existen tres tipos de configuraciones corporales-cognitivas, que dan cuenta del predominio "explicativo", "motriz" o "relacional" en la conducta de cada persona. Así, si bien todos contamos con aspectos de los tres tipos, uno prevalece y desde él cada uno despliega sus recursos y habilidades para actuar en el mundo.
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