Hablemos de libros:
Don Baldomero Lillo,
debe estar muy triste
La mina San José no es otra cosa que “El Chiflón del Diablo” a más de cien años de
distancia.
Por Luis Alberto Tamayo
La literatura, la buena literatura,
no es menos que el reflejo de una
época, hable de lo que hable el narrador
o poeta, siempre, ineludiblemente va a
estar dando cuenta, registrando las formas de
vida, estructuras de pensamiento,
costumbres, obsesiones propias de la
época en que le toco vivir. Pero también
están los escritores que se fijan como objetivo fundamental de su creación el
contar, cantar las alegrías y penas de
su época. Lo que duele, lo que conmueve, lo que aparece como significativo en el día a día. En ese grupo está don Baldomero Lillo. Él
trabajó en las minas del carbón de Lota y Coronel y sabía cada detalle
de lo que allí pasaba, convivía con esa realidad. No tuvo que inventar casi nada, simplemente
contar. Por eso su relato es tan conmovedor y lamentablemente vigente.
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