Corporalidad: cuando el cuerpo también forma parte del aprendizaje

Durante mucho tiempo, la educación ha puesto gran parte de su atención en el desarrollo de aprendizajes puramente cognitivos. Sin embargo, cada vez más especialistas coinciden en que existe otra dimensión igualmente relevante para el desarrollo humano: el cuerpo. No entendido únicamente como movimiento o actividad física, sino como el espacio desde donde niños, niñas y adolescentes conocen el mundo, construyen su identidad, regulan sus emociones y aprenden a relacionarse con los demás.

Pero ¿qué entendemos realmente por corporalidad? ¿Por qué este concepto, todavía poco conocido en el ámbito escolar chileno, comienza a adquirir cada vez más relevancia en las conversaciones sobre educación, bienestar y desarrollo integral?

Con el propósito de profundizar en esta mirada, conversamos con especialistas dedicados al estudio de la corporalidad y el aprendizaje, además de las docentes que desarrollan esta asignatura en el Colegio Altamira, que forma parte del currículum de enseñanza básica y que busca precisamente acompañar el desarrollo de niños, niñas y adolescentes desde una perspectiva integral.

El cuerpo también aprende

Una de las voces fundamentales en esta materia en Chile es Carmen Cordero Homad, bióloga e investigadora de la Universidad de Chile, que trabajó junto a referentes de la ciencia como Humberto Maturana y Francisco Varela. Además, es creadora del Método de Integración Cognitivo Corporal (MICC) y fundadora del Centro de Integración Cognitivo Corporal (CICC), desde donde ha investigado durante décadas la relación entre el cuerpo, las emociones y el aprendizaje.

Para ella, hablar de corporalidad significa, en esencia, hablar de la vida. "Desde mi perspectiva, cuando hablamos de nuestra corporalidad, hablamos de la vida, el ser vivo que somos, un ser humano."

Sin embargo, explica que esta forma de identificarnos, es decir, como un cuerpo vivo, no ha sido la predominante en nuestra cultura. "Como occidentales, nos percibimos como un sujeto pensante, un yo poseedor de un cuerpo mecánico que lo vehiculiza. Esta concepción del cuerpo como un objeto que está a disposición del sujeto ha generado importantes cambios en la percepción tanto de la vida como de nosotros mismos."

A su juicio, esta concepción occidental ha llevado a “cambios en la estructura corporal y la integración sensorial, es decir, cambios de la corporalidad y no solo de las ideas. Esto ocurre en el tiempo, con la recurrencia y recursividad de nuestros modos de hacer y relacionarnos con los demás y con el medio ambiente”.

Este concepción que considera el cuerpo como secundario, a juicio de la Dra Cordero afecta negativamente nuestras vidas:“Un ejemplo de una vivencia cotidiana de las personas es la angustia paralizante producida por los altos estados de estrés que hemos normalizado y justificado, que muchas veces se transforma en crisis de pánico, (estado en el que experimentamos la sensación de que nos vamos a morir). Estas experiencias despiertan una alerta hacia nosotros mismos, y una toma de consciencia que nos moviliza a mirarnos y a hacer cambios”, explica.

Por otro lado, reafirmar la importancia de incorporar el cuerpo en nuestros aprendizajes requiere generar un cambio en el modo de vida, con tal de generar una “conducta y experiencia con una coherencia entre el pensar, sentir y hacer, lo que ordena nuestro modo de emocionar y relacionarnos”.

Asimismo, cuando hablamos de educación, Carmen Cordero hace especial hincapié en la división que se ha realizado entre la razón y el cuerpo: "Nuestra educación sigue bajo el principio de formar seres racionales. Los aprendizajes están orientados a generar un buen uso de la razón, lo que no es malo mientras se incorporen también metodologías para el desarrollo de capacidades reflexivas basadas en una visión sistémica, como también una mirada contemplativa del mundo y de nosotros mismos”, 

Para Carmen cuando hablamos de incorporar al cuerpo, “no estamos pensando sólo en generar espacios de actividad física, sino desde aprender a sentirlo y habitarlo. Dichas acciones que parecen abstractas, se logran con ejercicios atencionales, físicos y reflexivos, que van restituyendo la necesaria percepción de uno mismo”.

Más que movimiento: educar la experiencia

¿Qué ocurre cuando esa mirada entra efectivamente al colegio? Para responder esta pregunta conversamos con Roberto Albornoz, profesor de Educación Física, investigador en educación infantil, juego y procesos de transformación escolar en España y PhD(c) en Educación.

Roberto formó parte del Colegio Altamira durante cerca de 16 años, primero como profesor de Educación Física y posteriormente como Director de Segundo Ciclo. Fue en ese contexto donde formó parte de la propuesta de corporalidad desarrollada por el colegio y comenzó a profundizar en una forma de comprender el aprendizaje que, con los años, continuó explorando desde la investigación educativa.

"La idea de trabajar la corporalidad en el ámbito escolar cruza muchos otros ámbitos. Tiene que ver con el desarrollo de los lenguajes infantiles, con la estimulación motriz, cognitiva y social. Todo eso favorece el desarrollo integral de los estudiantes”, afirma.

Para él, "El cuerpo genera la experiencia. Dar más tiempo para explorar esa dimensión desarrolla otro tipo de aprendizajes y cobra aún más sentido en sociedades cada vez más sedentarias, donde los niños pasan más tiempo frente a una pantalla y menos tiempo viviendo experiencias corporales” sostiene.

Esa acumulación de experiencias, explica, influye en múltiples dimensiones: “Tener habilidades sociales, relaciones empáticas, tomar decisiones, tomar conciencia de tu lugar en el espacio (...) Desde el cuerpo también se desarrolla lo creativo, se desarrolla lo sensible. Conocer tu cuerpo siempre va a ser una herramienta de autoconocimiento, de desarrollo”

Roberto añade que estas herramientas van acompañadas de reconocimiento: “Por ejemplo, alguien súper hiperkinético, necesita reconocer esa necesidad de moverse y tener herramientas para relajarse y estar tranquilo. Por otro lado, quienes son más introvertidos, también necesitan herramientas para reconocer cuándo necesiten expresar éstas a través de su propia corporalidad. Pienso que somos cuerpo en todo momento, esto queda relegado y en educación es un ámbito olvidado, a veces secundario frente a la priorización de lo cognitivo por sobre el aprendizaje a través del cuerpo y las emociones”.

El cuerpo como primer lenguaje

Si comprender la corporalidad implica reconocer que el cuerpo también aprende, en la primera infancia esa idea adquiere un sentido aún más evidente. Desde esa convicción trabaja Amelia Falcón, actriz y profesora de Corporalidad desde Play Group hasta 4° básico en el Colegio Altamira. 

Para ella, "la corporalidad en los primeros años es esencial. La razón es simple: el cuerpo es la primera herramienta que tiene un niño para conocer su entorno, expresar lo que siente y conectar con el resto. A esta edad, nadie aprende solamente sentado mirando una pizarra por horas; el aprendizaje también pasa por moverse, experimentar el espacio y conocer sus capacidades físicas”, explica.

Desde esa perspectiva, asegura, que el propósito de la asignatura de Corporalidad va mucho más allá del desarrollo motriz. "Cuando abrimos espacio a la corporalidad en el colegio, no estamos buscando que los niños corran solo para gastar energía o cansarse. Les estamos dando la base para que construyan su seguridad, su autoestima y su autonomía. Un niño que se conoce, que sabe de lo que es capaz físicamente y que aprende a dominarse, es un niño que después se para con mucha más personalidad y confianza ante cualquier desafío."

Amelia sostiene que los cambios más profundos suelen producirse en aspectos menos visibles. "Lo que más me apasiona es lo que pasa 'tras bambalinas', en lo socioemocional. En clases los niños aprenden a escuchar una instrucción y a planificar su cuerpo para cumplirla de principio a fin. Trabajan el control inhibitorio y, sobre todo, aprenden convivencia real: descubren dónde termina su espacio personal y dónde empieza el del compañero, regulan la fuerza para no dañar al otro y aprenden a organizarse para lograr una meta común."

He visto niños que al inicio del año tenían muchas dificultades para regular su energía y que hoy participan con creatividad, confianza y disfrutan el espacio escolar de una manera sana y segura”, finaliza.

El cuerpo como espacio para construir identidad

Con el paso de los años, esa experiencia corporal adquiere nuevos significados. Si durante la infancia el cuerpo permite explorar el entorno, en la adolescencia se transforma en un espacio donde convergen la identidad, la autoestima, las emociones y la manera en que cada estudiante se relaciona consigo mismo y con los demás.

Es precisamente ese proceso el que acompaña María Inés Galdames Sandoval, profesora de Corporalidad de 5° a 6° básico en el Colegio Altamira.

Para ella, la adolescencia representa una etapa especialmente significativa para fortalecer una relación consciente y respetuosa con el propio cuerpo."La corporalidad en la adolescencia es muy importante porque ayuda a conocer, aceptar y valorar el propio cuerpo, fortaleciendo la autoestima, la expresión de emociones, la interacción social con sus pares y la confianza personal durante una etapa de grandes cambios."

Durante estos años, explica, la corporalidad ofrece herramientas que acompañan uno de los procesos más importantes del desarrollo humano: la construcción de la identidad. "La asignatura brinda oportunidades para conocerse mejor, expresar emociones e ideas, desarrollar la confianza y aprender a relacionarse de manera respetuosa y colaborativa con los demás durante la construcción de la identidad."

Esas habilidades sociales y corporales “Se desarrollan a través de trabajos en equipo donde los estudiantes crean secuencias de movimientos o historias actuadas, trabajan temáticas de interés en donde pueden debatir entre ellos y finalmente tener una opinión de manera artística”

Además, estas experiencias abordan también situaciones y desafíos propios de su etapa: “como la amistad y la convivencia, la resolución de conflictos, el reconocimiento y expresión de emociones, la frustración, el desarrollo personal y la relación con la tecnología, conectando los aprendizajes de la asignatura con situaciones de la vida cotidiana.”, finaliza.

Una apuesta por mirar el aprendizaje de manera integral

En un escenario donde, la convivencia escolar y el bienestar de niños, niñas y adolescentes representan desafíos cada vez más relevantes para las comunidades educativas, abrir espacios que permitan habitar el cuerpo, reconocer las emociones y fortalecer el conocimiento de uno mismo adquiere una importancia creciente.

Así lo sostiene Carmen Cordero, “Las oportunidades que se abren para los estudiantes son diversas ya que la oportunidad central es la consciencia de sí, que le da la autonomía de discriminar y legitimar por sí mismo sus necesidades, emociones y recursos naturales para realizar su vida”.

“Los niños, niñas y adolescentes tienen la oportunidad de crecer participando de un colectivo colaborativo en el cual se propicia el respeto, lo que genera un espacio afectivo seguro que los invita a aprender en la acción colaborativa de hacer con los demás. Estás condiciones generan el gusto por aprender, lo que facilita la labor del educador”, finaliza.

Últimos blogs

Docentes e Inteligencia Artificial: Nuevas herramientas para el trabajo pedagógico

La inteligencia artificial se ha incorporado con fuerza al debate educativo, tanto por su impacto en los aprendizajes como por las oportunidades que ofrece al trabajo docente. En este marco, profesores del Colegio Altamira cursan el Diplomado *Inteligencia Artificial y Creatividad para Educadores*, impartido por Cruzando Fundación, la Asociación Chilena de Inteligencia Artificial para el Desarrollo Sostenible y la red EdTech, experiencia que ha dado origen a capacitaciones internas para los docentes del establecimiento.

Leer Más
January 6, 2026

“¿Está bien que mi hijo juegue solo?”, “¿Cuándo es momento de hablar de sexualidad?”: Las preguntas más comunes de Primer Ciclo y cómo abordarlas con seguridad

¿Por qué mi hijo no quiere compartir? ¿Tendrá amigos? ¿Cuándo es momento de hablar sobre sexualidad? Estas y muchas otras preguntas son parte del día a día de quienes acompañan la infancia. Para muchas familias, criar puede sentirse como un camino de incertidumbres. Por eso, desde el Colegio Altamira conversamos con nuestros coordinadores, psicólogas y expertos de Primer Ciclo para conocer cuáles son las principales inquietudes que enfrentan madres y padres en las distintas etapas de desarrollo, y cómo podemos abordarlas con mayor tranquilidad y conocimiento.

Leer Más
March 18, 2026

¿Por qué los Estados de Ánimo son Clave para el Aprendizaje?

Columna de Opinión PhD Pedro Rosas, Rector Colegio Altamira: Ingeniero Civil de la Universidad de Chile, Master en inteligencia artificial, en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Postdoctorado en neurociencia cognitiva en el

Leer Más
October 28, 2025
WhatsApp Colegio Altamira