
Los talleres extraprogramáticos han sido vistos como un complemento opcional dentro de la vida escolar. Sin embargo, hoy distintos especialistas coinciden en que estos espacios cumplen un rol mucho más profundo: fortalecer habilidades socioemocionales, favorecer la convivencia, mejorar la salud mental y ofrecer nuevas formas de aprendizaje fuera de la sala de clases.
Deporte, arte, música, expresión corporal o actividades recreativas permiten que niños, niñas y adolescentes desarrollen intereses personales, encuentren espacios de pertenencia y construyan vínculos significativos con otros estudiantes. Claudio Vergara, Encargado del Área de Convivencia Escolar en el Colegio Altamira destaca aspectos como la autoestima, la autonomía, la regulación emocional y la prevención del aislamiento social.
Según señala, estos espacios permiten generar vínculos entre estudiantes de distintos cursos y niveles a partir de intereses comunes. “Tienen la posibilidad de ampliar su grupo de referencia. Empiezan a ser amigos de otros cursos y de otros espacios educativos también aquí en el colegio”, comenta.
También destaca que muchas veces los talleres se transforman en espacios clave para estudiantes que presentan dificultades de integración social. “Cuando vemos que hay niños que están muy solos, le proponemos a los papás y a las mamás que se incorporen a distintos talleres para que vayan mejorando su socialización”, explica.
En esa línea, recuerda el caso de un estudiante que logró encontrar un espacio de pertenencia gracias al básquetbol: “Lo primero fue el relato de la madre que dice ¡pucha qué suerte que mi hijo encontró el básquetbol! porque a través del básquetbol hoy día él se siente mucho más seguro y se ha podido incorporar a distintas actividades dentro del colegio”.
Francisca Vicuña, psicóloga de Primer Ciclo en el Colegio Altamira, señala que estas actividades permiten desarrollar habilidades que muchas veces no son abordadas directamente desde el currículum académico tradicional.
“Los talleres extracurriculares permiten a los estudiantes trabajar su autonomía en el proceso de elección. Además, proporcionan a los estudiantes una serie de beneficios que impactan directamente en las habilidades cognitivas, fomentan la creatividad, mejoran la capacidad de concentración y la resolución de problemas. El desarrollo de habilidades como la memoria, la atención y la planificación también se ve fortalecido a través de la práctica constante y la interacción en diferentes entornos”.
La psicóloga agrega que este tipo de experiencias tienen un impacto importante en el bienestar emocional y social de los estudiantes. “Esta interacción es clave para desarrollar habilidades sociales como la empatía, el trabajo en equipo y la comunicación efectiva”, sostiene.
Además, advierte que los talleres también funcionan como espacios de equilibrio frente a las exigencias académicas. “Son una excelente oportunidad para reducir el estrés y la ansiedad que muchas veces están asociados con las exigencias académicas. Al contar con una vía de escape creativa o física, los estudiantes pueden canalizar sus emociones de manera positiva”.
Por su parte, Jacqueline Venegas, Encargada de Talleres Extraprogramáticos y mediadora de 7° y 8 básico del colegio, enfatiza que estos espacios permiten reconocer la diversidad de intereses, talentos y formas de aprendizaje presentes dentro de una comunidad educativa.
“Los talleres extraprogramáticos son fundamentales en el desarrollo integral de los estudiantes, ya que complementan la formación académica promoviendo espacios de exploración, interés personal y participación activa. Desde lo inclusivo, estos permiten reconocer y valorar la diversidad de talentos, ritmos y estilos de aprendizaje, intencionando que cada estudiante encuentre un espacio donde sentirse competente, motivado y parte de la comunidad educativa”
“Al centrarse en intereses comunes, facilitan vínculos más horizontales y positivos, disminuyendo barreras y favoreciendo las habilidades socioemocionales, que impactan directamente en la prevención de conflictos y en la construcción de un ambiente escolar más respetuoso, participativo y seguro”, finaliza.
En un contexto donde la salud mental, la convivencia y el bienestar emocional han adquirido cada vez más relevancia dentro de las comunidades educativas, especialistas coinciden en que los talleres extraprogramáticos no son simplemente una actividad adicional dentro de la rutina escolar, sino espacios que pueden influir profundamente en la manera en que niños, niñas y adolescentes se relacionan consigo mismos, con otros y con su proceso de aprendizaje.

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